Deseamos romper una lanza a favor del esfuerzo que en la actualidad supone la conservación del patrimonio artístico privado. Concretamente vamos a comentar lo que nos está sucediendo en una intervención que estamos realizando en Galicia, se trata de la “Casa Cervigon”, construida en los años treinta por D. Emilio Cervigon Carreras para sus hijos. Esta casa proyectada por el arquitecto Jordi Tell Novelles, está considerada Bien de Interés Cultural y es representativa de lo que se viene a llamar el “movimiento moderno”, que no modernista.


Los actuales propietarios están teniendo unos graves problemas de humedades que han alterado unos ricos suelos de taracea, realizados en maderas finas: caoba, boj, limoncillo, raíces, etc. Toda la casa está ricamente decorada en madera, tanto suelos como paramentos y techos. La intervención que se plantea actualmente es si se conservan y restauran estos suelos o si por el contrario se hacen nuevos. Es sorprendente el interés de la propiedad en que se conserve el original, aunque el coste pueda ser más elevado. La reflexión que nos hacemos es ¿Por qué el patrimonio público, que se supone un “bien de todos” no se gestiona de la misma forma? ¿ Por qué actualmente un edificio dclarado Bien de Interés Cultural, solo se conserva la fachada y el resto se derriba? Estamos asistiendo a rehailitaciones en las que al entrar en un edificio con una fachada antigua, lo que te encuentras en su interior es un “tunel del timepo” que te traslada a, como llamo yo, el “estilo Moneo” todas las decoraciones, toda la estética de la época ha desaparecido.

En estos momentos nos sentimos cómplices de la propiedad de la “Casa Cervigon” y creemos que el esfuerzo en conservar la decoración interior, es tan importante como el esfuerzo de conservar la fachada. Creo que es un ejemplo a seguir y todos los implicados en la conservación de nuestro rico patrimonio artístico debemos ser rigurosos y profesionales. Tolerancia cero con la destrucción de nuestro patrimonio arquitectónico y cultural.
